Con el inicio de la Cuaresma, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, y el obispo auxiliar, monseñor Eduardo Redondo, invitan a los fieles a vivir un tiempo de preparación espiritual hacia la Pascua, centrado en la conversión, la escucha y el compromiso comunitario.
El mensaje dirigido a la comunidad diocesana recordó que el Miércoles de Ceniza marca el comienzo de «cinco semanas de preparación para nuestra celebración más grande: la Pascua», destacando el misterio de la muerte y resurrección de Cristo como eje de la fe cristiana.
Inspirado en la antífona litúrgica «Señor, tú eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho», el texto subraya que la Cuaresma es un llamado a volver a Dios y dejarse transformar. Advierte que el pecado endurece el corazón y encierra al ser humano en el individualismo, el pesimismo y la falsa esperanza, señalando que este proceso es «la obra del tentador».
Además, se refirieron a la escucha de la Palabra de Dios, que en sintonía con el primer mensaje de Cuaresma del papa León XIV, reconocieron la necesidad de «dar espacio a la Palabra a través de la escucha», recordando que Dios «ha oído los gritos de dolor» de su pueblo.
Tissera y Redondo también destacaron el valor del ayuno como práctica ancestral que dispone el corazón para la Palabra y la solidaridad. Recordaron además que el papa León afirma que el ayuno «sirve para discernir y ordenar los apetitos» y educar el hambre de justicia, transformándola en oración y responsabilidad hacia el prójimo. Junto a ello, se propone una Cuaresma vivida como camino compartido, donde parroquias y comunidades caminen juntas escuchando el clamor de los pobres y de la tierra.
Finalmente, el mensaje cuaresmal vincula este tiempo litúrgico con el camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano de Quilmes, alentado y bendecido por el Papa. También animaron a participar del Encuentro Cuaresmal Diocesano. Se realizará el 22 de marzo en la catedral de Quilmes, como parte del itinerario hacia los 50 años de la diócesis.