Las cooperativas eléctricas bonaerenses encendieron señales de alerta frente al inicio del esquema de pago de las deudas acumuladas con CAMMESA. La medida genera inquietud en el sector, que teme no poder afrontar los compromisos en el contexto actual.
El plan establece que, en los próximos meses, comenzará la cancelación en cuotas, lo que obliga a las entidades a reorganizar sus finanzas para cumplir con los vencimientos.
Años de atraso y tarifas desfasadas
El problema se gestó durante un período prolongado en el que los ingresos quedaron por detrás del costo real de la energía.
Muchas cooperativas sostuvieron el servicio sin trasladar completamente esos aumentos, lo que derivó en un pasivo que hoy representa un peso significativo en sus cuentas.
Un esquema exigente para las cooperativas
El acuerdo de regularización contempla plazos extensos, pero también condiciones estrictas: además de pagar la deuda, las cooperativas deberán mantenerse al día con el consumo actual de energía.
Este doble compromiso genera dudas en el sector, que advierte sobre las dificultades para cumplir con ambas obligaciones al mismo tiempo.
Temor por el impacto en el servicio
Desde las entidades señalan que el esfuerzo financiero podría afectar directamente la calidad del servicio.
El pago de las cuotas podría reducir los recursos disponibles para mantenimiento e inversiones, en un escenario donde también influye la morosidad de los usuarios.
Meses decisivos para el sector
En el interior bonaerense coinciden en que el panorama es complejo y que los próximos meses serán clave.
El desafío será sostener la prestación eléctrica, evitar el deterioro de la infraestructura y cumplir con el esquema de pagos en un contexto económico exigente.