miércoles, marzo 25, 2026

NACIONALES

CRISIS LABORAL: CRECE LA BÚSQUEDA DE EMPLEO MIENTRAS CAEN LAS OPORTUNIDADES

El mercado laboral argentino muestra señales de mayor tensión: cada vez más personas buscan trabajo o intentan mejorar sus ingresos, en un contexto donde la generación de empleo no logra acompañar esa demanda.

Más presión sobre el mercado de trabajo

Si bien la tasa de actividad se mantuvo estable en torno al 48,6%, la situación laboral se volvió más exigente. La desocupación se ubicó cerca del 7,5% hacia fines de 2025 e inicios de 2026, pero el problema va más allá de ese indicador.

Actualmente, cerca de un tercio de la población económicamente activa está buscando empleo o tratando de cambiar su situación laboral, lo que refleja un aumento en la presión sobre el mercado.

Crecen los trabajadores que buscan otro empleo

Uno de los fenómenos más relevantes es el de los llamados “ocupados demandantes”. Se trata de personas que ya tienen trabajo, pero necesitan otro empleo o más horas para poder sostener sus ingresos.

En total, unas 3,7 millones de personas se encuentran en esta situación, lo que equivale a casi el 23% de la población activa atravesando dificultades laborales.

Menos oferta y destrucción de empleo

A diferencia de otros períodos, el problema no está en una entrada masiva de personas al mercado laboral, sino en la caída de la demanda de empleo.

Los datos muestran que no solo no se generaron nuevos puestos de trabajo, sino que además se produjo una pérdida neta de empleos. En los principales centros urbanos, más de un millón de personas se encuentran desocupadas.

Más informalidad y subocupación

El deterioro también se refleja en la calidad del empleo. La informalidad creció de manera significativa y ya alcanza a casi la mitad de los trabajadores, que se desempeñan sin aportes ni cobertura social.

A esto se suma una tasa de subocupación del 11,3%, que incluye a quienes trabajan menos horas de las que necesitan y buscan ampliar su jornada laboral.

Un escenario cada vez más frágil

La combinación de desempleo, subocupación y empleo precario configura un escenario complejo. En el cuarto trimestre, la presión laboral total alcanzó al 30% de la población económicamente activa, evidenciando la fragilidad del sistema.

En este contexto, la economía no logra absorber la demanda de trabajo al ritmo necesario, lo que profundiza las dificultades para sostener ingresos y genera un clima de creciente incertidumbre en el frente laboral.