La Diócesis de Quimes vivió el domingo 22 de marzo su encuentro cuaresmal que dio comienzo al III Sínodo Diocesano: inició con el retiro para los sinodales en el colegio San José de Quilmes, el acto penitencial y pedido de perdón en la esquina de 9 de Julio y Mitre, la peregrinación hacia la Iglesia Catedral, y la Misa del 5° Domingo de Curesma que presidió el Padre Obispo Carlos Tissera.
La Diócesis de Quilmes reconoció el sufrimiento provocado a víctimas y sobrevivientes de abusos, y pidió perdón por no haber valorado suficientemente el lugar de las mujeres y de los jóvenes, y no haber escuchado siempre el clamor de los sectores más pobres.
Por otro lado, el Padre Obispo Tissera expresó: «Hoy, en esta Catedral, como lo hicieran aquellos hermanos y hermanas junto al Padre Obispo Jorge Novak en el Primer y en el Segundo Sínodo Diocesano, queremos decir en voz alta y contentos «Somos la Iglesia de Quilmes, nomás» Esto lo expresamos de una manera más dinámica cuando decimos también «Iglesia de Quilmes camina con la alegría del Evangelio». Con ello estamos diciendo que nuestra Iglesia es Sinodal».
En su homilía, el Obispo de Quilmes resaltó las palabras claves del sínodo, los riesgos y oportunidades, y las palabras «actuales» de Jorge Novak, primer obispo de la diócesis, del que destacó que «tenía un corazón de pastor que palpitaba con el corazón traspasado de dolor de su pueblo. Era la voz de los que no tienen voz. En este lugar, donde descansan sus restos, desde donde él hacía escuchar su voz, y donde recibía a todos, todos, todos…»
Retiro y preparación
Más de 300 delegados y delegadas participaron este domingo del retiro de sinodales de la Diócesis de Quilmes en el Colegio San José.
En un clima de oración y reflexión, la comunidad sinodal se reunió junto con obispo auxiliar de Quilmes, Eduardo Redondo, para iniciar formalmente el camino del sínodo, enmarcado en la celebración de los 50 años de la diócesis, que se cumplen en este 2026.
El encuentro comenzó con un retiro espiritual orientado a preparar a los participantes para el trabajo de discernimiento que se desarrollará hasta septiembre en el marco del proceso sinodal, que definirá las líneas pastorales de trabajo para los próximos cinco años.
Acto penitencial y pedido de perdón de la Diócesis
Tras el retiro se realizó una celebración penitencial pública en la esquina de Mitre y 9 de Julio, Quilmes Centro, encabezada por el Padre Obispo Redondo, junto con sacerdotes, diáconos y miembros de la comunidad.
Durante el acto, la Diócesis expresó un pedido de perdón y acción de gracias en el marco del camino hacia su jubileo de los 50 años de su creación. En ese contexto se reconoció con dolor el sufrimiento provocado a víctimas y sobrevivientes de abusos sexuales, de conciencia y espirituales.
También se pidió perdón por no haber valorado suficientemente el lugar de las mujeres y de los jóvenes en la vida de la Iglesia, así como por no haber escuchado siempre el dolor y el clamor de los sectores más pobres.
Luego de la celebración, la comunidad marchó en procesión hasta la Iglesia Catedral de Quilmes, donde el obispo Carlos Tissera presidió la misa que dio cierre al acto penitencial.
El camino del Tercer Sínodo de Quilmes
El Tercer Sínodo Diocesano busca discernir las líneas pastorales que orientarán la vida de la diócesis durante los próximos cinco años.
El proceso se organiza en torno a cinco grandes ejes de trabajo: el bautismo y la ministerialidad, el compromiso con los pobres y la ecología, el rol de las mujeres en la Iglesia, las juventudes y familias y la comunicación en el mundo digital.
Estas temáticas surgieron del camino de escucha y reflexión realizado en comunidades, parroquias y encuentros decanales durante los últimos años con el objetivo de construir una Iglesia más participativa y cercana.
Bajo el lema “¡Iglesia de Quilmes, camina con la alegría del Evangelio!”, el sínodo busca renovar la vida pastoral de la diócesis inspirándose en el magisterio del papa Francisco y en el legado del primer obispo de Quilmes, el Siervo de Dios Jorge Novak svd.
La jornada concluyó con el compromiso de los sinodales de continuar el discernimiento en las cinco comisiones de trabajo, en la que dieron inicio a una nueva etapa en la historia de la Iglesia diocesana.